Plantas en Castelo de Vide

Viaje a Portugal (II): Castelo de Vide

Continuamos nuestro viaje. Nos despedimos de Marvão y su recuerdo queda atrás en nuestra memoria, allí arriba en el cielo.

Una vez en el mundo terrenal otra vez, lo primero que nos llama la atención son esos árboles tan bien dispuestos a lo largo de una interminable recta. No fui el único que se dio cuenta de eso. Saramago también escribió sobre esto:

“…se é homem amante da boa justiça, antes de extasiar-se diante das largas vistas, haverá de recordar-se daquelas duas filas de árvores que em duzentos ou trezentos metros ladeiam um trecho de estrada logo depois de Castelo de Vide: alameda formosa de robustos e altos troncos, se um dia se achar que sois um perigo para o trânsito de altas velocidades do nosso tempo, oxalá vos não deitem abaixo e vão construir a estrada mais longe. Talvez um dia gente de gerações futuras venha aqui interrogar-se sobre as razões destas duas filas de árvores tão regulares, tão a direito. É o viajante, como se vê, muito previdente: se não há resposta para o rosto humano do Salvador do Mundo, seja ela, parado mistério da alameda inesperada, encontrada aqui”.

 Siguiendo sus palabras, si somos “personas de buena justicia” también tenemos que reconocer toda la sabiduría que Google Maps nos ofrece a viajeros como yo. Ya que mientras uno conduce, no saca fotos, por ejemplo.

Nacional 246-1 Marvao-Castelo de Vide

 Castelo de Vide está aproximadamente a 10 kilómetros de Marvão. Una vez llegamos al pueblo, aparcamos el coche en la plaza de Dom Pedro V, y nada más salir nos encontramos un ambiente diferente, incluso gente diferente.

Portugal d'alma

Nos adentramos en la zona vieja sin mapas, tal cual como solemos hacer a menudo, y lo primero que nos encontramos fue esto.

Judaría - Castelo de Vide

Esta imagen fue la primera estampa de lo que se escondía entre esas calles estrechas adornadas con flores a las puertas de cada casa, que, como posteriormente leímos, son casas del siglo XIII, que generación tras generación sus habitantes fueron cuidando con el esmero que quizás en pocos lugares de Portugal de los que hemos visitado hasta el momento hemos visto (aparte de Marvão).

Judaría

Señalización en Castelo de Vide

Estábamos en la “Judaría”. Su historia está unida a la historia de España, ya que fue en el año 1492, cuando los Reyes Católicos expulsaron a los judíos del Reino de Castilla y Aragón, y los judíos residentes en el pueblo fronterizo de Valencia de Alcántara cruzaron la frontera para instalarse en Castelo de Vide.  La mala noticia para ellos es que posteriormente, en el año 1496, Manuel I rey de Portugal, bajo presiones de los Reyes Católicos, también los invitó a abandonar el país. Como no les quedaban lugares en la Península Ibérica en los que refugiarse, no les quedó otra que convertirse al cristianismo. A partir de este momento serían denominados como “cristianos-novos” (los nuevos cristianos).

Escaleras en la Judaría

Tendedero de ropa en Castelo de Vide

Decidimos seguir subiendo. Nos acercamos hasta el castillo. Queríamos ver qué se escondía detrás de esos muros y pudimos ver el pueblo que rodea al castillo. El mismo pueblo que vio nacer en 1944 a Salgueiro Maia, uno de los capitanes partícipes de la Revolución del 25 de abril, o también conocida como Revolución de los Claveles.

Interiores del Castelo de Vide

Tejado del Castelo de Vide

Pero nos faltaba algo, y nos volvimos a perder por una de sus calles, saliendo al exterior del pueblo por una de las salidas, que más tarde, y buscando por aquí y por allá, resulta que es la salida de “Santa Catarina”. El paisaje no tiene desperdicio.

Vistas desde la puerta de Santa Catarina

A la vuelta, y de casualidad, subiendo por una calle, nos encontramos con una fuente. Era la “fonte da vila” (fuente de la villa). No pasaría de ser una fuente, sí, una fuente muy antigua, que data de 1498. Lo que me sorprendió fue la cúpula y las seis columnas. Días después descubrimos que, debido a la prohibición de culto que se estaba desarrollando en Europa durante aquellos años, los judíos, o mejor dicho “novos-cristianos”, decidieron rendir culto al aire libre, en algún lugar con una cúpula y seis columnas. Una muy buena forma de tener una tapadera perfecta, una fuente.
Pasada esta anécdota volvimos a la plaza del pueblo, a la plaza de Dom Pedro V. Allí nos tomamos un café, y observamos la vida del pueblo. Llegamos a la conclusión de que aquí la vida transcurre más despacio que en España, por ejemplo, en su vecina Valencia de Alcántara. Por cierto, 1 café a 0,60 €. Precios populares.

Café en Castelo de Vide


 

 


 

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