¿Desbordados o inundados?

¿Cuál es la mejor forma de robar a un pobre?   Pues, prestándole el dinero que necesita.
 
Es lo mismo con los ríos. La mejor forma de engañar a un río es haciendo que se desborde. Debe ser triste para las plantas aledañas querer beber del cauce del río y acabar siendo bebidas por su propio deseo
 
La primavera es la causante de estos males. Es la principal fuente de belleza, y en ese sentido, no se lo vamos a negar, es difícil  habitar las calles en sandalias, pantalones cortos y camiseta durante el frío invierno sin poder permitirse un buen abrigo (si puede ser con rayos láser, mejor que mejor). 

Después de un invierno largo nos dejamos llevar, no cerramos las ventanas a la luz porque queremos que su alegría nos contagie, como en las películas de Cantinflas. 
 
Y nos olvidamos de observar cómo los cauces de los ríos agotan sus limitaciones y se convierten en mares para salirse de los moldes preestablecidos, porque es lo que buscan. Buscan la libertad condicional. 
 
Río Warta desbordado en primavera
Río Warta desbordado
 
 
Nos gusta la libertad condicional. Nos gusta decir que queremos ser libres, y nos gusta pensar en libertad. Pero, ¿realmente pensamos libremente?
 
No. Claramente no. ¿Qué significa libremente?
 
Siempre había pensado que lo escrito prevalecía en el tiempo sobre las palabras, porque a éstas se las llevaba el viento.  Ahora estoy seguro de que no. Todo lo escrito se lo pasa por el forro de los cojones el primero que necesita limpiarse el culo con la primera hoja manchada de tinta negra que se le ponga a mano en una ocasión de necesidad no necesariamente necesaria. Si esto no es cierto, ¿por qué seguimos leyendo los periódicos? Porque nos gusta la libertad.  
Reinel compass rose
Mientras tanto, algunas personas con palabra seguirán teniendo el poder de los significados en sus labios para seguir siendo libres, pero nadie las escuchará.
 
Día a día nos inundan con miles de noticias diferentes, desde cada uno de los ángulos de la “Rosa de los Vientos“. Nos cuentan que lo blanco es negro y lo negro es rojo. 
 
 
¿Y qué pensamos?
 
NADA. Ese es el problema, no pensamos nada, somos receptores y re-emisores de lo que nos cuentan, pero la mayoría no somos críticos ni con nosotros mismos. Imponemos lo que creemos que es nuestro criterio, (aunque en realidad sea el criterio de los demás), y no vemos, ni sentimos, ni nos importa. Somos más papistas que el Papa. No salimos del cauce porque nos gusta sentirnos inundados, porque estamos en libertad. 
 
Todo lo diferente a lo nuestro es malo, es peor. 
 
No nos adaptamos a las circunstancias pero intentamos que las circunstancias se adapten a nosotros. Amamos la libertad pero no aceptamos la libertad de conciencia, nos preocupa lo que dirán, nos preocupan los estereotipos. 
 
Amamos la libertad de espíritu, pero llenamos nuestras casas con muebles de una marca sueca más sobrios que el Espíritu Santo. Y nos encanta llenar nuestra boca con la libertad de expresión y la libertad de pensamiento, pero cada vez que uno abre la boca diciendo algo contrario al cauce del río lo empujamos hacia la corriente otra vez. 
 
En fin, que he llegado a la conclusión de que las libertades son desbordadas o inundadas. Las primeras naturales y las segundas impuestas. De tu elección depende si te gusta el invierno o la primavera.  En todo caso, ten en cuenta, que al fin y al cabo, todo río vuelve a su cauce alguna vez (si no se acaba secando antes), y lo único que te quedará será tu pensamiento, libre o en libertad. 

Entonces, ¿en qué quedamos, somos libres o estamos en libertad?

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