Marvao

Viaje a Portugal (I): Marvão

Comienzo esta entrada (que será el inicio de unas cuantas) alabando a la causalidad y a la casualidad de las cosas, de los momentos, de las personas, de casi todo. Siempre me preguntan lo mismo, ¿en que crees No Lo? Y siempre respondo lo mismo: creo en la causalidad y en la casualidad.

Decía Aristóteles que la causa de cada cosa es su propia naturaleza, y no se equivocaba. La causa de mi viaje a Portugal ha tenido como consecuencia el descubrimiento de un Portugal que desconocía hasta ahora, y ha llegado para quedarse. Todo lo demás es casualidad, aunque las leyes metafísicas digan lo contrario.

He aquí esta manía de buscar la relación entre las cosas, las acciones y las consecuencias la que me ha hecho tardar tanto en escribir esta entrada, casi un mes después de haber vivido esta experiencia. Pido disculpas.

Marvão 2

Nunca planifico mis viajes más de la cuenta. Una ruta, un lugar donde dormir, un plan b por si acaso, y listo. Nunca llevo una guía de viaje. Y nunca voy a tiro fijo a un lugar. Así disfruto más de mis viajes. Disfruto descubriendo cosas que de otra manera nunca hubiera descubierto. Y he aquí la casualidad que me ha llevado a visitar Castelo de Vide (sobre el que escribiré en la próxima entrada) y Marvão. Dos paraísos, que debido a la causalidad que anterior comentaba, me han devuelto unos años atrás al pueblo de Tías. El pueblo de Lanzarote en dónde me tropecé (también de casualidad) con un autor del que me confieso seguidor: José Saramago.

Vista panorámica de Marvão 3

La casualidad no fue otra que un lugar en dónde aceptasen mascotas, que visto lo visto, si en España es difícil encontrar alojamientos que acepten mascotas, en Portugal, ya ni hablemos. Todos los que me conocen saben que mi perro Toxo (leído /tosio/) me acompaña siempre desde el momento en el que fue rescatado de la calle en Poznan (Polonia), incluso en estas aventuras. Y dimos con un lugar maravilloso con una filosofía de vida maravillosa que compartimos en 7ieteLAB: un cliente, un amigo.

Este lugar maravilloso se llama Dom Dinis. al que desde aquí doy las gracias por todo a Jorge y a su familia, por tratarnos tan bien. Y Don Dinis está en Marvão. Si la belleza tuviese nombre de pueblo portugués, ese sería sin ninguna duda,  Marvão.

 

La causalidad fue volverme a encontrar con Saramago la primera mañana que bajé a desayunar en el Dom Dinis. Allí estaba escrito en portugués, como esperando por mi mirada: Que grande é o mundo (en español, ¡qué grande es el mundo!). Decía el autor que “un viaje no existe si no es en la memoria”.

Castelo de Marvão

 

En aquel preciso instante no entendí el significado al 100%, pero sí lo entendí unas horas más tarde cuando la niebla dio lugar a un día soleado, descubriéndose el mundo bajo nuestros pies.

Vista panorámica de Marvão 4

 

A día de hoy puedo sentir como una experiencia propia las palabras que escribe el autor en la página 324 de su libro “Viagem a Portugal”, dentro del capítulo titulado “Uma flor da rosa” (Una flor de la rosa):

 

De Marvão vê-se a terra quase toda: para os lados de Espanha avista-se Valência de Alcântara, São Vicente e Albuquerque, além duma chusma de pequenas povoações; para sul, pelo desfiladeiro que separa a serra de São Mamede e a outra, apenas seu contraforte, serra da Ladeira da Gata, podem-se identificar Cabeço de Vide, Sousel, Estremoz, Alter Pedroso, Crato, Benavila, Avis; a oeste e noroeste, Castelo de Vide, onde o viajante ainda há pouco estava, Nisa, Póvoa e Meadas, Gáfete e Arez; enfim, a norte, estando límpida a atmosfera, a última sombra de azul é a serra da Estrela: não espanta que distintamente se vejam Castelo Branco, Alpedrinha, Monsanto.

Vista panorámica de Marvão 2

Marvão 6 Vista panorámica de Marvão

 

¿Dónde está Marvão?

 

Marvão está en el Alto Alentejo portugués. Seguramente conocéis la región de Alentejo por ser una de las zonas de producción de los estupendos vinos con denominación de origen “Vinhos do Alentejo”, y que en Polonia se pueden conseguir muy fácilmente, ¿adivináis en dónde? En Biedronka, y a un precio muy bueno. Esta región se encuentra en el centro y tirando hacia el Sur de Portugal.

 Alentejo significa en portugués: 

“Além” –   Más allá

“Tejo”  –   El río Tajo en portugués.

Es decir, es la región más allá del río Tajo. Y Marvão está en la subregión del Alto Alentejo, a una altura de 860 metros.

Vista de la villa desde el Castelo de Marvão 

Dicen que en la antigüedad a este pueblo lo denominaban “Nido de Águilas”, y me puedo hacer una idea del porqué.

¿Cuál es su origen?

 

El origen del nombre del pueblo proviene de Ibn Marwan, más conocido como “El gallego / O galego”, y también fundador de la ciudad española de Badajoz, en el año 875. Le denominaban “El gallego” ya que a todos los habitantes del noroeste de la península por aquella  época eran conocidos como gallegos. Y dentro de sus idas y venidas con el emirato de córdoba, tomó refugio entre las paredes del castillo en alguna ocasión. Esas mismas paredes que he podido palpar con mis propias manos.

Me estremezco solo con pensar en la cantidad de historias que hay detrás de estas paredes. Y me estremezco aún más cuando pienso en los orígenes romanos de la villa.

Castelo de Marvão 1

A partir de aquí Marvão pasaría por varias manos, tanto musulmanas como cristianas, hasta que en el año 1299, Dom Dinis (sexto rey en la historia de Portugal) se hace con el control y pasa a ser un punto estratégico en la defensa del reino. La historia no se detendría ahí, franceses, españoles, todos pasarían por Marvão.

 

¿Qué hacer en Marvão?

 

Marvão es una villa pequeña, pero con muchas cosas para ver y hacer,  tanto dentro de sus muros como fuera. Disfrutar de su patrimonio arquitectónico es la primera cosa que hice, y visité el interior del castillo. Allí tuvimos una guía muy especial, no sé su nombre, pero nos acompañó en todo momento por el interior. Toxo, por supuesto, muy contento con su nueva amiga.

Nuestra guía en el Castelo de Marvão

También recorrí todo el muro que protege a la villa, con puntos de vista muy dispares e impresionantes. El museo municipal es de visita obligada, asimismo la “Cámara Velha”, que es el edificio más grande de la villa desde que fue construido en el siglo XV/XVI durante el reinado de Don Manuel.

Paseando por el muro de Marvão

Museo municipal de Marvao

No visité el “Moinho da Cova” ni las ruinas romanas de “Ammaia”. Tampoco al convento de Nossa Senhora da Estrela,  pero ahí quedan para la próxima visita.

En cuanto a comida se refiere, cené primeramente en el restaurante “Varanda do Alentejo” y también comí en “O Castelo Café Lounge” donde puedes comer al mediodía, relajarte, tomar un café, una sabrosa cerveza portuguesa, y seguir los cánticos de su loro. Ambos de 10. Además, en Marvão puedes realizar excursiones a caballo, en bici, o mismamente alquilando un R4 para recorrer a velocidad alentejana todo el municipio.

Museo municipal de Marvao

A los amantes del senderismo les recomiendo hacer la “Ruta del Internacional del Contrabando de Café”, que tiene una distancia aproximada de 10/11 kilómetros, comenzando en el pueblo de Galegos, y trancurriendo por Pitaranha, Fuenteoscura, La Fontañera y poniendo punto y final otra vez en Galegos. Esta es una ruta circular que cruza la frontera hacia España primeramente, y posteriormente hacia Portugal.

Galegos

 

En los pueblos fronterizos, el contrabando entre países estaba a la orden del día, y aquí no iba ser menos. Es la ruta perfecta para echar tu imaginación a volar e imaginar las innumerables situaciones entre policías y contrabandistas jugando al ratón y al gato por estos parajes. En esta ruta destaca el pueblo de La Fontañera, sobre todo porque la frontera entre Portugal y España pasa por el medio del pueblo. Puedes estar con un pie en España y otro en Portugal. O incluso puedes estar con los dos pies en Iberia, el nuevo país que profetizó en su día Saramago.

Marvão 4 

En fin, se comprende que no murmure, sino que lo diga (o grite) alto y claro: ¡qué grande es el mundo!

 

 


 

 


 

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