No somos nadie…

…y lo peor de todo, es que no sabemos cuándo dejaremos de ser alguien. La vida viene y va, nos da alegrías y nos arrebata tristezas. Así es la vida, inesperada, incongruente, sin mucho sentido sobre las cosas que deberían estar cogidas por los cuernos. 
 
Y digo más, la vida es falsa. Porque no nos avisa cuando la muerte está cerca. Estudiosos de la informática deberían crear su propia aplicación para avisarnos de que la muerte ronda fuera. ¿No sería estupendo? O sarcástico. Pero más bien estupendo, porque lo que más alegría me daría en esta vida, dentro de la tristeza a dejar de compartir tu vida con las personas que quieres,  sería la posibilidad de poder despedirme. Despedirme persona a persona, uno a uno, dar las gracias por cada minuto de nuestra vida que hemos compartido, y decir con alegría que en la siguiente vida volveríamos a coincidir, volveríamos a reírnos, a llorar, a enfadarnos y a luchar por nuestros sueños. Esos sueños que cada uno de nosotros tiene y que lucha cada día con la esperanza de llegar a cumplirlos. De seguir luchando por algo. 
 
Pero no. Esa aplicación aún no se ha creado. Por eso nos damos golpes contra las paredes día sí y día también cada vez que llegamos tarde a decir un simple adiós, hasta luego, un nos vemos.
 
Y yo he vuelto a llegar tarde otra vez. Por eso ahora te escribo esta pequeña carta de despedida desde 7ieteLAB, mi sueño particular,  para agradecerte tu presencia en nuestras vidas. Tú, la persona que haciendo poco ruido, te ganaste nuestros corazones. Tú, la persona que con tu valentía nos abriste los ojos a los que los teníamos cerrados. Tú, la primera persona a la que tuve como ídolo y más tarde como referencia. 
 
Te acordarás bien, era verano del 99´, en el cuatro de babor de esa trainera amarilla que tantas alegrías ha dado a nuestro bien querido club. Tú, un forjado remero puntal en una trainera sin muchos suplentes. Yo un aprendiz del oficio que daba sus primeras paladas en la ardua tarea del bogar, del tumbar, del tirar del palo, del repetir una y otra vez “collóns” (cojones).   Muchos entrenamientos ocupando tu bancada, y muchas horas observando desde la “zodiak” a quién parecerme. 
 
Pasaron los años y nuestras vidas se alejaron, se juntaron, se volvieron a alejar, se volvieron a juntar. Y apareció facebook. Ese amigo del alma que junta a amigos a miles de kilómetros despreciando las distancias. Yo seguía tus pasos y tú los míos, yo miraba con atención tus fotos, y tú las mías, yo te deseaba todo lo mejor y tú me llamabas campeón. Hasta hace una semana. Toda esta buena comunicación se frustró en mi mente con un solo mensaje. El mismo mensaje que te envié el día 21 de enero de 2013 sin respuesta por tu parte. Me temí lo peor, es la ley de Murphy. Y es que la vida es muy injusta, no avisa, ni por facebook.  

Por eso te escribo por aquí, para que aunque no me contestes otra vez, quede esto aquí para siempre. Para que cuando nos volvamos a ver junto a Pabliño, Lagar, Truco, Miguel, etc.  sepas que tu paso por nuestras vidas mereció la pena. Que la gente que te conocía te quería. Que quizás, nunca, haciendo tan poco ruido se tocaron tantas nueces. 
Y aquí acabo, compañero, amigo, fiera, campeón. Esta es mi particular manera de decirte hasta luego. Solo espero que allá donde quiera que estés o te reencarnes, sigas mostrando esa fuerza, esa vitalidad,  esa personalidad, esa energía, y sobre todo, ese amor por el deporte y por la vida, seas capitán o pirata, con venda en un ojo o la pata de palo. Te deseo lo de siempre, ama el deporte, y ama la vida. Yo también lo haré, aunque sigo esperando el día en el cual se invente esa maldita aplicación. 
 
Hasta luego Lú. Nos vemos en el agua. 
 
Nolo@2013

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